Tatuajes y Salud ¿Sabes qué preguntar a tu cliente antes de tatuar? Diabetes, embarazo, anticoagulantes y piel atópica pueden cambiar todo. En la Escuela de Tatuadores Bizio te formamos para tatuar con seguridad y responsabilidad profesional.
Muchos tatuadores principiantes se centran exclusivamente en el diseño, la técnica y la estética. Pero hay una dimensión igual de importante que se aprende con la formación adecuada: la salud del cliente.
Antes de encender la máquina, un tatuador profesional debe saber qué condiciones médicas pueden complicar una sesión, ralentizar la cicatrización o incluso poner en riesgo la integridad física del cliente. No se trata de convertirte en médico, sino de ser responsable y estar preparado.
En la Escuela de Tatuadores Bizio, la seguridad es parte del currículo desde el primer día. En este artículo repasamos las contraindicaciones más importantes que debes conocer y qué preguntar siempre antes de comenzar.
Por Qué Es Esencial Hacer una Ficha de Salud al Cliente
Antes de cualquier sesión, todo tatuador profesional debería completar una ficha de salud básica con el cliente. No es burocracia: es protección para ambas partes.
Esta ficha debe incluir preguntas sobre enfermedades crónicas, medicación actual, alergias, historial de cicatrización y, en el caso de mujeres en edad fértil, si existe posibilidad de embarazo. Con esta información, puedes tomar decisiones informadas: adaptar la técnica, posponer la sesión o derivar al cliente a su médico antes de proceder.
Contraindicaciones Absolutas: Cuándo No Se Debe Tatuar
Existen situaciones en las que lo más profesional es negarse a realizar el tatuaje, al menos de forma temporal.
Embarazo
El embarazo es una de las contraindicaciones más claras. Durante la gestación, el sistema inmunológico de la madre está comprometido, el riesgo de infección aumenta y existe la posibilidad (aunque debatida científicamente) de que ciertos componentes de las tintas lleguen al torrente sanguíneo. Además, la piel embarazada cambia de elasticidad y textura, lo que puede afectar negativamente al resultado final.
La recomendación general de la comunidad médica es no tatuar durante el embarazo ni durante el período de lactancia. Como tatuador, debes explicar esto con respeto y sin juicio, y ofrecer reagendar la sesión para después del parto.
Enfermedades de la Coagulación y Uso de Anticoagulantes
Los clientes que toman anticoagulantes (como warfarina, heparina o los nuevos anticoagulantes orales) o que padecen enfermedades como la hemofilia presentan un riesgo elevado de sangrado excesivo durante la sesión. Este sangrado no solo complica el proceso de tatuaje, sino que puede diluir la tinta, generar hematomas importantes y dificultar enormemente la cicatrización.
Si un cliente menciona que toma este tipo de medicación, lo correcto es pedirle que consulte con su médico antes de la sesión. En algunos casos, el especialista puede autorizar el tatuaje bajo ciertas condiciones; en otros, desaconsejarlo directamente.
Inmunodeficiencias Severas
Clientes con inmunodeficiencias graves, ya sean congénitas o adquiridas (como en algunas etapas del VIH sin tratamiento o durante quimioterapia activa), tienen una capacidad de respuesta inmunitaria muy reducida. Esto eleva considerablemente el riesgo de infección y de mala cicatrización. En estos casos, es imprescindible contar con el visto bueno del médico tratante antes de proceder.

Contraindicaciones Relativas: Cuándo Tatuar Con Precaución
Hay condiciones que no impiden tatuar de forma absoluta, pero que requieren adaptar la técnica, los materiales o el momento de la sesión.
Diabetes
La diabetes no es una contraindicación absoluta, pero sí requiere atención especial. Las personas diabéticas, especialmente aquellas con diabetes tipo 2 o mal controlada, tienen una capacidad de cicatrización reducida y mayor propensión a infecciones. Una pequeña herida puede complicarse más de lo esperado.
Antes de tatuar a un cliente diabético, asegúrate de que su enfermedad está bien controlada y de que tiene autorización médica. Evita zonas con mala circulación (como pies y tobillos en diabéticos con neuropatía) y haz un seguimiento cercano del proceso de cicatrización.
Piel Atópica y Dermatitis
La piel atópica es una forma crónica de eccema que se caracteriza por una piel seca, sensible e inflamada con facilidad. Tatuar sobre piel atópica en brote activo está totalmente desaconsejado. Incluso en períodos de remisión, la piel atópica puede reaccionar de forma impredecible a la tinta, generando inflamación, picor intenso o rechazo parcial.
Si el cliente tiene esta condición, es recomendable esperar a que la zona esté completamente libre de síntomas, usar tintas hipoalergénicas y hacer un seguimiento cuidadoso durante la cicatrización.
Psoriasis
La psoriasis presenta un fenómeno conocido como efecto Koebner: la piel psoriásica puede desarrollar nuevas placas en zonas donde ha recibido un traumatismo, incluyendo el proceso del tatuaje. Esto puede alterar completamente el resultado estético y empeorar la condición del cliente.
Tatuar sobre placas activas de psoriasis está contraindicado. En piel psoriásica sin brote activo, es posible tatuar con precaución, pero siempre informando al cliente de los riesgos y contando con el asesoramiento de su dermatólogo.
Alergias a Metales o Componentes de Tinta
Algunos clientes son alérgicos al níquel (presente en algunas agujas de baja calidad) o a ciertos pigmentos, especialmente los rojos y amarillos, que históricamente han contenido compuestos como el sulfuro de mercurio o el amarillo de cromo. Antes de la sesión, pregunta siempre por alergias conocidas y, si hay dudas, realiza una prueba de parche en una zona pequeña antes de proceder con un trabajo grande.
Enfermedades de la Piel Activas en la Zona a Tatuar
Herpes activo, verrugas, infecciones fúngicas o cualquier lesión abierta en la zona donde se va a realizar el tatuaje son motivo de aplazamiento inmediato. Tatuar sobre piel comprometida puede empeorar la infección y contaminar el equipo.
Medicamentos que Pueden Afectar al Proceso
Más allá de los anticoagulantes, hay otros fármacos que pueden interferir con el tatuaje:
- Isotretinoína (Accutane): Usada para el acné severo, altera la regeneración de la piel. Se recomienda esperar entre 6 y 12 meses tras finalizar el tratamiento antes de tatuar.
- Corticosteroides tópicos o sistémicos: Pueden adelgazar la piel y dificultar la cicatrización.
- Antibióticos: Si el cliente está en tratamiento activo por una infección, es mejor esperar a que termine el ciclo antes de proceder.
- Inmunosupresores: Usados en trasplantados o enfermedades autoinmunes; elevan el riesgo de infección significativamente.
Cómo Comunicar Todo Esto al Cliente Sin Generar Alarma
Hablar de contraindicaciones médicas no tiene que ser una conversación incómoda. La clave está en normalizarlo como parte del proceso profesional, igual que un médico pregunta por alergias antes de recetar.
Puedes incluir la ficha de salud como parte de tu protocolo de bienvenida, presentarla con naturalidad y explicar que se trata de una medida de protección para el propio cliente. La mayoría de las personas lo agradecen cuando se explica bien. Un tatuador que se preocupa por la salud de su cliente genera confianza y fideliza.
Formación: La Herramienta Más Poderosa Contra los Imprevistos
Ninguna lista puede cubrir todas las situaciones que te encontrarás a lo largo de tu carrera. Por eso, la formación continua es imprescindible. En la Escuela de Tatuadores Bizio no solo te enseñamos técnica artística: te preparamos para gestionar cada sesión con criterio, seguridad y responsabilidad profesional.
Conocer las contraindicaciones, saber cómo comunicarlas y tener protocolos claros de actuación es lo que diferencia a un aficionado de un verdadero profesional del tatuaje.
Conclusión
El tatuaje es arte, pero también es una intervención sobre el cuerpo humano. Como tatuador, tienes la responsabilidad de proteger a tus clientes y protegerte a ti mismo. Preguntar, informarse y actuar con criterio no es un obstáculo para tu trabajo: es la base sobre la que se construye una carrera sólida y respetada.
Antes de cada sesión, recuerda: el mejor tatuaje es el que cicatriza bien, dura en el tiempo y no pone en riesgo a nadie.
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